Artículo sobre asertividad y comunicación asertiva.

En muchas ocasiones se escucha la palabra asertividad y se relaciona directamente con acierto, con elegir lo correcto. Sin embargo, su significado va mucho más allá, pues involucra una serie de características. En primer lugar es pertinente definir asertividad o asertivo. La palabra asertivo, proviene del latín asertus, y significa afirmación de la certeza de una cosa, por lo que se deduce que una persona asertiva es aquella que afirma con certeza.

 
El presente artículo surge de la inquietud de que tan importante es la asertividad en las relaciones personales y la necesidad de adquirirla para mejorar muchos aspectos de la vida. Aunque no lo parece, con base en la investigación realizada se encontró que los individuos se ven beneficiados de muchas maneras muy trascendentales.

Neidharet, Weinstein y Conry (1989, p. 115) definen el término asertividad como:

La confianza puesta en nuestra propia persona, en nuestras opiniones, en nuestros derechos y en nuestras reclamaciones. Es decir, es una firmeza que emana de la propia personalidad, es una autoafirmación personal.

 
Asertividad no una característica, sino una conducta.


Se considera que la asertividad es una conducta y no una característica de la personalidad, por lo que se habla de asertividad como una habilidad en el campo de las habilidades sociales. De ahí que es posible realizar un entrenamiento de la autoafirmación, que permita mejorar las habilidades sociales de las personas. Al cambiar a una conducta asertiva se tendrá una mayor autoestima, confianza seguridad y mejores relaciones personales.



Las teorías de la conducta que proponen las técnicas asertivas se basan en el principio de que cuando una persona modifica sus actos, también modifica sus actitudes y sus sentimientos. Es posible desarrollar estrategias para cambiar la conducta, al margen de posibles motivos inconscientes que conduzcan a ésta. Siendo así, la autoafirmación o asertividad pueden ubicarse en el campo de la psicología conductista. Nuevamente se reitera que un cambio en el comportamiento trae beneficios a nivel psicológico para el individuo.
Riso (1988, p. 45) define la conducta asertiva como:


Aquella conducta que permite a la persona expresar adecuadamente (sin distorsiones cognitivas o ansiedad y combinando los componentes verbales y no verbales de la manera más efectiva posible) oposición (decir no, expresar desacuerdos, hacer y recibir críticas, defender derechos y expresar en general sentimientos negativos) y afecto (dar y recibir elogios, expresar sentimientos positivos en general) de acuerdo con sus intereses y objetivos, respetando el derecho de los otros e intentando alcanzar la meta propuesta.

Yo sí tengo voz y voto; además se decir no.
La asertividad es una forma de conducta normal, enfatizan Neidharet, Weinstein y Conry (1989). Todos los seres humanos tenemos derechos, opiniones y reclamaciones que afectan a otras personas y en diversas ocasiones la única manera de lograr que se escuchen esas opiniones, se satisfagan esas reclamaciones y se respeten esos derechos consiste en levantar la voz y defender lo que a la persona le parece que le corresponde por algún motivo.

 
Riso (2000) explica que una persona es asertiva cuando tiene la capacidad de ejercer o defender sus derechos personales; por ejemplo, decir “no”, expresar opiniones contrarias o desacuerdos y manifestar sentimiento negativos sin permitir que la manipulen, como lo hace la persona sumisa, ni violar los derechos de otras personas, como lo hace la agresiva.
Las personas asertivas tienen la capacidad de reconocer e identificar sus necesidades y hacérselas saber a otras personas con firmeza y claridad. A la vez, aceptan que éstas tienen exactamente el mismo derecho de hacerse valer. Por esta razón, expresan sus ideas o reclamaciones con cortesía y escuchan con respeto las reclamaciones o ideas que manifiestan las demás personas, señalan Neidharet, Weinstein y Conry (1989). Agregan que la sinceridad es la característica más distintiva de las personas asertivas. Defienden la realidad y por tal razón narran los hechos según ocurrieron, sin distorsiones, exageraciones, autoalabanzas. Desean saber quiénes son ellas en realidad y quiénes son en realidad las personas que las rodean. La base de la asertividad personal consiste en afirmar el verdadero yo; no un yo imaginario, inventado para manipular a las otras personas.

 ¿Manipulación?

Como se ha mencionado, la asertividad implica sinceridad y respeto por los propios derechos, pero también por los de las demás personas. Cuando no existe asertividad generalmente se recurre a la manipulación. Cuando la persona no desea o tiene temor de manifestarse y hacerse valer, generalmente trama algo para conseguir lo que desea. Esta actitud se puede convertir en algo muy perjudicial, pues la persona puede ver a las demás solo como seres a quienes debe vencer o superar con conductas como la burla, la mentira o el ingenio. Existen diversas formas de manipular a otras personas. Neidharet, Weinstein y Conry (1989) se refieren a algunas de estas conductas manipulativas, entre ellas la agresividad o intimidación, el desvalimiento, la culpabilidad, la crítica, el ridículo y dudar de los motivos. A continuación se explican estos tipos de comportamientos, atendiendo las explicaciones de estos autores.
 Las personas que utilizan un estilo asertivo expresan sus sentimientos, piden lo que quieren y dicen no a lo que no quieren. Cuando las personas actúan de esta manera, lo hacen en su propio interés. Una conducta asertiva también aplica comunicarse de manera funcional. La persona que se comunica de una forma funcional es aquella que puede expresar con firmeza sus opiniones, pero también está dispuesta a aclarar y clarificar; comportarse con otra persona considerándola como un ser separado de ella y único; tratar los puntos de vista opuestos a los suyos como una oportunidad para aprender, y no como una amenaza o una señal de conflicto; enfrentarse a otras personas y con situaciones en términos de cómo son éstas y no de cómo desearía o espera que sean; aceptar la responsabilidad por lo que siente, piensa, escucha, observa y por sus acciones, en lugar de negarla o atribuirla a otras personas; y emplear estrategias para negociar abiertamente las conductas de dar, recibir y confirmar el significado de las cosas entre ella y las demás personas.

Las dificultades que las personas pueden tener para comunicarse se vinculan estrechamente con la percepción que tienen de sí mismas; es decir, con la imagen propia y su autoestima. Una alta autoestima se relaciona con una comunicación funcional y asertiva.


Una baja autoestima conduce hacia una comunicación disfuncional y no asertiva.

Al respecto, Riso (2002) señala que el objetivo de la asertividad no es lastimar a otra persona, sino autoafirmarse, sentar precedentes de inconformidad e intentar modificar el comportamiento que viola nuestros derechos. Por otra parte el autorespeto no se logra destruyendo a quienes nos molestan, sino desenmascarándoles con valentía. Enfatiza Riso (2002, p. 14):



La asertividad es una herramienta de la comunicación que facilita la expresión de emociones y pensamientos, pero no es un arma destructiva como la utilizan los agresivos. Está diseñada para defenderse inteligentemente. Cuando la ponemos al servicio de fines nobles, la asertividad no solo se convierte en un instrumento de salvaguardia personal, sino que nos dignifica.

Antes de realizar el presente artículo yo no sabía que la cuestión de saber expresarse y ser asertivo estaba muy relacionado con tener una buena autoestima, confianza y con ser feliz. Como ya se explicó ser asertivo va más allá de transmitir el mensaje correcto, de la manera adecuada y hacer que el otro realmente entienda lo que queremos decir, sino saber que queremos decir y expresar los sentimientos. Ser asertivos más allá de traernos beneficios a nivel de comunicación y de desempeño, nos puede ayudar a mejorar nuestra autoestima y confianza.

A continuación en otras entradas se anexan pautas que menciona Riso para detectar si somos o no asertivos, y aunque parezca que no, con más de una situación no asertiva nos veremos identificados.

Bibliografía:
Craig, Grace. (1997). Desarrollo psicológico. México: Prentice Hall.

Jadue, Gladys. (2001). Estudios pedagógicos. Recuperado el 26 de octubre de 2009 de http://www.scielo.php/?pid=50718-0705200100010008script=sci-arttext.
Neidhardt, Joseph; Weinstein, Malcolm y Conry, Robert. (1989). Seis programas para prevenir y controlar el estrés. Madrid: Deusto.Riso, Walter. (1988). Entrenamiento asertivo. Medellín: Rayuela.
Riso, Walter. (2002). Cuestión de dignidad. Aprenda a decir no y gane autoestima siendo asertivo. Bogotá: Norma.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

bueno hola primero que nada solo quería decir que este articulo me ayudad o mucho gracias :)

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