La inteligencia emocional es la habilidad esencial de las personas para atender y percibir los sentimientos de forma apropiada y precisa, la capacidad para asimilarlos y comprenderlos adecuadamente y la destreza para regular y modificar su estado de ánimo o el de los demás.
La habilidad para manejar emociones apropiadamente se debe desarrollar desde los primeros años de vida, pues las emociones se expresan desde el nacimiento. Los niños amados, acariciados, serán niños con confianza en si mismos. La educación no solo contempla aspectos intelectuales y rendimiento escolar, actualmente se enfatiza en el desarrollo de habilidades emocionales y la autoestima, es decir la educación de los sentimientos, la valoración de sí mismos.
La habilidad para manejar emociones apropiadamente se debe desarrollar desde los primeros años de vida, pues las emociones se expresan desde el nacimiento. Los niños amados, acariciados, serán niños con confianza en si mismos. La educación no solo contempla aspectos intelectuales y rendimiento escolar, actualmente se enfatiza en el desarrollo de habilidades emocionales y la autoestima, es decir la educación de los sentimientos, la valoración de sí mismos.
La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida. Juan Pablo II
La familia es indudablemente el pilar de toda sociedad. Como tal, también es el primer contacto de cualquier ser humano con la sociedad. De acuerdo con la teoría de la imitación y de la percepción, los niños asimilaran e imitarán estas conductas.
De tal palo, tal astilla. Refrán
La inteligencia emocional no es la excepción, y como cualquier conducta se trasmite de padres a hijos. Asimismo, los niños son muy perceptivos, por lo que son capaces de detectar el estado de ánimo de los adultos. Según Goleman, incluso los bebes son capaces de sentir empatía aun antes de tener conciencia del medio y de su propia existencia. Por ejemplo, si perciben tristeza o enojo por parte de sus padres, tendrán una reacción, tal vez llanto. Por lo tanto, los padres son realmente los primeros que inculcan el aprendizaje de la inteligencia emocional.
A partir de los valores, sentimientos y emociones que perciban los niños en sus primeros años de vida, se forjará en gran parte su futuro.
A partir de los valores, sentimientos y emociones que perciban los niños en sus primeros años de vida, se forjará en gran parte su futuro.
Una familia feliz no es sino un paraíso anticipado. Sir John Bowring
El experto norteamericano en terapias infantiles Lawrence E. Shapiro en su libro “La inteligencia emocional de los niños”, destaca la necesidad de desarrollar determinadas capacidades emocionales desde los primeros años. Los niños no siempre desarrollan de forma espontánea las cualidades emocionales y capacidades sociales que los convertirán el día de mañana en adultos responsables, apreciados y felices.
A partir de una relación sana, estable y llena de valores se puede mejorar el desarrollo de la inteligencia emocional de los niños. Los padres que manifiestan la ternura y el amor, producen efectos muy positivos en sus hijos. En lo cognitivo, estos serán alumnos más eficaces, con mayor concentración y facilidad para mostrar sus emociones. En el plano social, causarán una mejor impresión y serán más hábiles para relacionarse.
Es importante recalcar que la personalidad del individuo será producto del proceso de socialización, cuyo primer contacto como ya se mencionó es la familia. Esta es la encargada de fomentar actitudes, costumbres y valores positivos, a través de la convivencia diaria.
Recomendaciones para desarrollar la inteligencia emocional de manera exitosa:
• Los padres deben de tener mucho tiempo de juego con sus hijos, sin dar instrucciones, presiones y juicios, sino fomentando la alegría y el criterio del niño. De esta manera, el menor hará pequeños juicios de valor y se relacionará exitosamente con sus padres.
• No ignorar los sentimientos de los hijos, ni considerarlos banales o absurdos. Nunca menospreciar los sentimientos del niño (por ejemplo, prohibiéndole que se enoje, ser severos si se irritan…). Es necesario que exprese sus sentimientos e identifique que lo hace sentir así.
• Conocer y aceptar las individualidades de los hijos, para poder reconocer las debilidades y fortalezas que posea cada uno.
• Enseñarle a entablar amistades y conservarlas, a trabajar en grupo, a respetar los derechos de los demás, a motivarse cuando las cosas se ponen difíciles, a tolerar las frustraciones y aprender de ellas, superar sentimientos negativos como la ira y el rencor, tener autoestima elevada, manejar las emociones y aprender a expresar los sentimientos de manera adecuada.
Los autores M. J. Elías, S. B. Tobías y B. S. Friedlander (2000) establecen la siguiente aseveración: “Trate a sus hijos como le gustaría que les tratasen los demás”. De esto surgen los siguientes consejos:
• Sea consciente de sus propios sentimientos y de los de los demás.
• Muestre empatía y comprenda los puntos de vista de los demás
• Haga frente de forma positiva a los impulsos emocionales y de conducta y regúlelos.
• Plantéese objetivos positivos y trace planes para alcanzarlos
• Utilice las dotes sociales positivas a la hora de manejar sus relaciones
En conclusión, es muy importante que desde pequeños a los niños se les de la apropiada educación en cuanto a sus emociones. En este sentido se deben de dar nombres a los sentimientos, relacionar gestos con sentimientos, orientarlos, actuar con empatía, alabar lo positivo, enseñar con el buen ejemplo y sobretodo siempre incluir el amor en la convivencia.
BIBLIOGRAFÍA
Elias, M.J., Tobias, S.E., y Friedlander, B.S. (2000). Educar con Inteligencia Emocional. Barcelona: Plaza & Janes.
Goleman, D. (1996). Inteligencia Emocional. Barcelona: Kairós.
Lawrence E. S. (1997). La inteligencia emocional de los niños. México: Ediciones B.
A partir de una relación sana, estable y llena de valores se puede mejorar el desarrollo de la inteligencia emocional de los niños. Los padres que manifiestan la ternura y el amor, producen efectos muy positivos en sus hijos. En lo cognitivo, estos serán alumnos más eficaces, con mayor concentración y facilidad para mostrar sus emociones. En el plano social, causarán una mejor impresión y serán más hábiles para relacionarse.
Es importante recalcar que la personalidad del individuo será producto del proceso de socialización, cuyo primer contacto como ya se mencionó es la familia. Esta es la encargada de fomentar actitudes, costumbres y valores positivos, a través de la convivencia diaria.
Recomendaciones para desarrollar la inteligencia emocional de manera exitosa:
• Los padres deben de tener mucho tiempo de juego con sus hijos, sin dar instrucciones, presiones y juicios, sino fomentando la alegría y el criterio del niño. De esta manera, el menor hará pequeños juicios de valor y se relacionará exitosamente con sus padres.
• No ignorar los sentimientos de los hijos, ni considerarlos banales o absurdos. Nunca menospreciar los sentimientos del niño (por ejemplo, prohibiéndole que se enoje, ser severos si se irritan…). Es necesario que exprese sus sentimientos e identifique que lo hace sentir así.
• Conocer y aceptar las individualidades de los hijos, para poder reconocer las debilidades y fortalezas que posea cada uno.
• Enseñarle a entablar amistades y conservarlas, a trabajar en grupo, a respetar los derechos de los demás, a motivarse cuando las cosas se ponen difíciles, a tolerar las frustraciones y aprender de ellas, superar sentimientos negativos como la ira y el rencor, tener autoestima elevada, manejar las emociones y aprender a expresar los sentimientos de manera adecuada.
Los autores M. J. Elías, S. B. Tobías y B. S. Friedlander (2000) establecen la siguiente aseveración: “Trate a sus hijos como le gustaría que les tratasen los demás”. De esto surgen los siguientes consejos:
• Sea consciente de sus propios sentimientos y de los de los demás.
• Muestre empatía y comprenda los puntos de vista de los demás
• Haga frente de forma positiva a los impulsos emocionales y de conducta y regúlelos.
• Plantéese objetivos positivos y trace planes para alcanzarlos
• Utilice las dotes sociales positivas a la hora de manejar sus relaciones
En conclusión, es muy importante que desde pequeños a los niños se les de la apropiada educación en cuanto a sus emociones. En este sentido se deben de dar nombres a los sentimientos, relacionar gestos con sentimientos, orientarlos, actuar con empatía, alabar lo positivo, enseñar con el buen ejemplo y sobretodo siempre incluir el amor en la convivencia.
BIBLIOGRAFÍA
Elias, M.J., Tobias, S.E., y Friedlander, B.S. (2000). Educar con Inteligencia Emocional. Barcelona: Plaza & Janes.
Goleman, D. (1996). Inteligencia Emocional. Barcelona: Kairós.
Lawrence E. S. (1997). La inteligencia emocional de los niños. México: Ediciones B.

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